Oficinas abiertas ¿sí o no?

Oficinas abiertas, ¿sí o no?

Durante los últimos años hemos visto cómo la tendencia de las oficinas abiertas se ha impuesto a la hora de diseñar un espacio de trabajo amplio, luminoso y sin separaciones entre departamentos.

Pero, ¿cómo las definimos exactamente?

Se trata de un espacio que se caracteriza por no tener paredes. Todos los empleados trabajan en el mismo recinto, grande y sin separaciones, en mesas compartidas. Esta construcción favorece la colaboración entre las personas y rompe un poco la estructura jerárquica a la vez que estimula la creatividad y el trabajo en equipo.

Sin embargo, este concepto, que parece moderno e innovador, está ahora mismo muy cuestionado. ¿Realmente tiene tantos beneficios? Muchos trabajadores piensan que no. El ruido, los cambios térmicos y otras distracciones han ido en detrimento de este tipo de oficina.

El debate está abierto. Entre otros factores, la elección depende bastante del tamaño de la empresa, ya que una compañía con más de 30 empleados va a obtener más beneficios de un espacio abierto.

Oficinas de Endesa en Zaragoza

Pros y contras de las oficinas abiertas

Sintetizando mucho, hemos elaborado el siguiente listado. Las principales ventajas son:

  • La comunicación entre las personas es mucho más fluida.
  • Un espacio abierto fomenta la creatividad
  • La competitividad de los empleados aumenta, y por tanto, la productividad.

Sin embargo, hay algunos inconvenientes como:

  • Las distracciones de un espacio abierto disminuyen la concentración
  • Resulta más difícil mantener conversaciones y reuniones privadas
  • La competencia y convivencia entre los empleados puede desembocar en un mayor estrés.

Entonces, ¿volvemos a los despachos de los 80 y 90?

La respuesta sería no. La clave está en separar los espacios por actividad. Es decir, ofrecer a los empleados una variedad de lugares de trabajo en función de la tarea a desarrollar.

Oficinas de Endesa
Oficinas de Endesa en Zaragoza

Este concepto empieza a llamarse “oficinas segmentadas”, es decir, divididas en espacios abiertos dirigidos a fomentar el trabajo en equipo y la colaboración y otros, más privados y cerrados, donde se puedan celebrar reuniones, tener llamadas telefónicas o proyectar cualquier material.

La solución a esta cuestión no está en decidirse por un espacio u otro sino en adaptar el lugar de trabajo a las necesidades de los empleados, a las personas que, al fin y al cabo, son el motor de la empresa. La respuesta al título de nuestro artículo “Oficinas abiertas, ¿sí o no?” sería ninguna de las dos, la solución más acertada es “oficinas segmentadas”.

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